martes, 1 de marzo de 2016

CREER O NO CREER, HE AHÍ EL DILEMA

CREER O NO CREER, HE AHÍ EL DILEMA

Saltillo, Coahuila de Zaragoza; México a
17 de febrero de 2016

Las creencias de cada quien son respetables e inviolables. Durante siglos y siglos, la libertad de creencia y pensamiento ha enfrentado una lucha ardua por llegar a la victoria. Durante la historia de la humanidad, vemos como poco a poco la libertad ha ido adquiriendo fuerza y respeto. Eso ha costado mucha sangre y sudor, ya sea en México, España, o Estados Unidos. La lucha por las libertades ha sido costosa, mas no infructuosa.

Puedes creer o no creer en una deidad, sea Cristo, Buda, Tláloc, Ra, o hasta en Maradona. Así como el no creyente lucha por su libertad de no creer, y su decisión que lo mundano es mundano, que no hay deidades, santos ni vírgenes.

Sendas discusiones sobre el tema; no trato de escribir sobre la existencia o inexistencia de dios o dioses, sino intento centrarme en la libertad de creer o no creer. El ser ateo no te hace culto, y el ser creyente no te hace tonto. El ser creyente no te hace tener la razón, y el ser ateo no te hace estar equivocado.

Todos los días vemos muestras de fe en las redes sociales sobre tal o cual religión o creencia. San Judas, San Benito, San Fulano, San Sutano, Santa Perengana. También los post de fanatismo contra los videojuegos, por ejemplo, y los de ateísmo reclamando supremacía intelectual.

El que no cree no es del diablo. Al final para él, tampoco existe. Y el que cree no es divino. El no creer tiene la consecuencia de ser señalado, y ser objeto de bombardeo de evangelización. ¿Por qué no crees? ¿No ves que él murió por ti? Pruébame que no existe. Pero el que cree también es señalado como fanático, mocho, etc., como si se tuviera derecho a juzgar tanto del uno o del otro lado.

El exceso en ambos bandos existe. Críticas abundan de unos hacia otros, y de otros hacia unos. La lucha entre los que creen, los que creen otra cosa y los que no creen, es encarnizada. Se despluman cual si fueran gallos de pelea. La historia está llena de muertes en nombre de dios, sea cual sea su nombre, como también en nombre del ateísmo. Estúpido es asesinar por creer, como por no creer.

Ejemplos de muerte y destrucción hay miles. Genocidios, atentados, terrorismo, desde el principio de los tiempos hasta el día de hoy. La imposición de religiones a través de la fuerza, judíos contra musulmanes, católicos contra protestantes, fascismo y stalinismo, todos imponiendo y prohibiendo creencias.

Tanto los creyentes como los no creyentes debemos tolerar y respetar. La razón no tiene dueño y tu razón no es obligatoria para con los demás; el derecho a creer no te da el de imponer tu creencia, y el derecho a no creer no te da el de prohibir una creencia.


F. Abraham Tobias Hernández.
fabrath@hotmail.com
@AbrahamTobias